Sunday, February 03, 2008

Cloverfield, de Matt Reeves

Cualquiera que lea El diario de Ana Frank sentirá en sus propias carnes los horrores del nazismo, a través de la mirada de la niña holandesa. Ana Frank relata como entran las tropas de Hitler en Amsterdam y como ella y su família se ven sometidas a un encierro indefinido, que acaba con su captura.

Que yo sepa, todas las traducciones que existen de la historia de Frank están editadas y encuadernadas al estilo Gutenberg. Que yo sepa, no exiten versiones escritas a mano, con borrones, rectificaciones, palabras initeligibles y frases temblororsas por los nervios.

Y a pesar de esto, el texto es estremecedor.

Sirva esta introducción a modo de defecación sobre la mal llamada generación youtube. Por alguna extraña razón, alguna mente pensante ha decidido trasladar el nuevo lenguaje cibernético a la gran pantalla, con la excusa que los chavales de hoy (sic) están acostumbrados a un contacto con la ficción diferente a las generaciones anteriores, via youtube y sucedáneos. Mentira. Los videos del famoso portal duran a lo sumo 10 minutos, y la mayoría no pasan del minuto y medio, por lo que aplicar su estructura a un largometraje se debe hacer aplicando puentes entre el lenguaje de la gran pantalla y el del streaming. El camino a seguir, por ejemplo, es el de la ejemplar Redacted, de Brian de Palma, que sí comprendre la multidisciplinariedad de los medios para transmitirnos información. Por contra, tenemos el cine basado en las faltas de ortografía de la telefonía mobil (xk no t kyas?), entre los que encontramos la reciente REC y la película que nos atañe hoy: Cloverfield.



Bien, seré franco, todo este rollazo es más bien de relleno. No puedo hacer una crítica completa del film porque me he perdido lo que creo que debe ser la mejor parte. He aguantado cincuenta minutos antes de abandonar la sala completamente mareado, en este episodio alargado de Felicity meets Godzilla. Con los zombies de Balagueró ya tuve suficiente, pero con el monstruo de Abrams he decidido claudicar. Mal que me pese (quería ver el final), no me estaban contando nada nuevo, y si lo más innovador es el rodaje subjetivo que me estaba dejando sopa, pues va a ser que no me gustará mucho. Y reivindico aquí mi devoción por JJ Abramas como gran reciclador de ideas, ojo.

Steven Spielberg hizo no hace mucho su particular versión de La Guerra de los Mundos, que supera, y en mucho, la presente Cloverfield, con algunos parámetros similares. En aquella, la acción empezaba en el minuto dos, mientras que aquí esperamos al menos veinte interminables minutos para que nos cuenten algo interesante. Allí los personajes se debatían entre luchar o huir, aquí convierten a Dawson Crece en Shakespeare. En aquella también se veía la invasión desde el único punto de vista de la familia protagonista, pero con una claridad expositiva y una planificación dignas de un maestro; en ésta el punto de vista es también único, pero confuso y (repito) mareante. Hay planos em las dos películas que recuerdan enormemente a las escenas de terror vividas tras los atentados a las torres gemelas. Cloverfield los desaprovecha todos, malgasta ideas visuales buenas en un pulso digno del doctor James Parkinson.

Cloverfield (que aquí han traducido como Monstruoso, título que me niego a utilizar, por vergüenza ajena) carece de personajes con un mínimo de carisma. Me da igual lo que les pase a Ross, Monica, Rachel, Chandler (solo se salva algun plano del escote de Lisa de Salvados por la campana) en su huida/pánico/rescate en NY. Llamadme clásico, pero Snake el Serpiente no se comportaría así. El factor Abrams (ese mezclar las historias personales con acontecimientos épicos que les sobrepasan) aquí se diluye en unos arquetipos pobres, de guapos niños ricos de Manhattan, a los que ni siquiera deseas la muerte como en cualquier buen slasher porque te dan igual.

Que no todo es malo en Cloverfield, porque hay algún truquillo narrativo que me ha sorprendido muy gratamente, como la forma de introducir flashbacks en medio de la gravación, muy original. Pero todo eso se ve entorpecido cuando desde el minuto uno el cámara se dedica a filmar unos Crunch, Kit Kat y M&Ms abriendo y cerrando plano, desenfocado el objetivo y tirando de zoom de tal forma que haría vomitar a Valerio Lazarov. ¡Que también hay gente amateur que sabe encuadrar, joder, y pueden protagonizar una película como esta mucho mejor!

Esta es mi opinión de la película hasta el momento en que los militares atacan al monstruo y se ve el rostro del bicho por primera vez (buen diseño de producción, eso sí, no como la tonta The Host). No puedo decir nada más allá. En ese momento hemos salido de la sala, y otra pareja nos ha seguido (como los que se esperan a que alguien termine el examen para entregar el suyo, porque les da vergüenza ser los primeros). Luego en el párquing nos ha saludado la pareja que había hecho cola con nosotros para entrar en la sala, a los que no conocemos, en un gesto de complicidad entre estómagos revueltos.

Esperaré a que salga en DVD y pasaré directamente a las escenas de fx, que es lo único que me llama la atención.



Dicen que con un coste de solo 25 millones, está lejos de ser una superproducción. ¿Tan caros van los trípodes en USA?

3 comments:

Sisterboy said...

Reconozco que me han llorado los ojos viendo la pelicula pero gracias a Dios no he sentido esos mareos de lso que tanto he oido hablar desde los tiempos de "Dancer in the dark". Supongo que será cosa de la biología de cada uno.

Desde luego la pelicula no es ninguna novedad pero sí que me pareció un trabajo bien hecho. También me hizo recordar mucho a La guerra de los mundos de Spielberg aunque no me parece justo compararlas. Estas dos peliculas ni siquiera hablan de lo mismo

Es cierto que los protagonistas son algo sosos pero teniendo en cuenta la manera en que se queria filmar la pelicula esto es más bien secundario.

También tengo una teoría de por qué es necesaria esa laraga introducción pero para eso ya tendrás que ir a mi casa :)

Pansete said...

Como aguanto muy bien las cámaras con Parkinson no tuve demasiados problemas de mareo. Por eso puedo decir que es cierto, Doc, la peli no es gran cosa pero al mismo tiempo me hizo pasar un buen rato: está bien realizada, el guión es de manual y los FX son geniales. Para mi gusto enseñan demasiado al monstruo y también creo que Ross, Rachel & CO (genial, tu apunte) merecen morir sin piedad. Otra vez se demuestra que JJ Abrahams es más listo que el hambre (lo cual no significa que sea un genio; como apuntas, es un buen reciclador).
Por cierto, Sweeney ya llega...

Jon Heiner Diaz said...

Para mi es un logro impresionante, tu lo has dicho Doc, y hay que ser coherentes con el asunto, para mi es un "reality movie" desde un inicio nos damos cuenta de quien coge la cámara, cosa curiosa es que dentro de la fiesta parezca un subnormal aficionado, y a la hora de entrar a la acción, encuadre "perfectamente" las tomas que todos queremos ver,ahi radica la genialidad de Cloverfield, pero por favor, hay que tener en cuenta que nada de lo que vemos con cámara en mano es cierto, pero tal es el realismo de lo visto que no dejas de soprenderte, ninguna toma por amateur que parezca ha sido fácil de desarrollar, todo lleva una coordinación perfecta de espacio y tiempo que este señor Matt Reeves ha sabido plasmar de forma genial.

La película es visualmente espectacular, y ha renovado el género que empiezo a llmar a partir de hoy: Reality movies, luedo de la pobre y patetica bruja de blair, bueno, por lo menos esta ultima dio la genial idea, a la que Reeves supo aprovechar gracias al visionario J.J.

No le busquen los meritos donde no los hay, porque o si no no la van a disfrutar como debe de ser.

Los monstruos geniales, tanto el gigantesco que lanza arañas, como el "mas pequeño" que literalmente nos devora.