Monday, June 15, 2015

Jurassic World, de Colin Trevorrow (2015)




Ring ring riiiiiiiing

–Stevie! El teléfono!
–¿El teléfono?
–Sí, ¡suena el teléfono!
–¿Dónde lo tenemos, Kate?
–En tu despacho.
–¿Dónde está mi despacho?
–Es la habitación que hay al lado del cuarto de baño de la segunda planta.
–¿La que está cerrada?
–Esa.

Ring ring riiiing

–Voy.
...
Ring riiiiiing ring

–¿Hola?
–¿Señor Spielberg?
–Sí, ¿con quién hablo?
–Con Colin.
–¿Colin Hanks? ¿Qué tal, muchacho? ¿Cómo está tu padre? Hace mucho que no os veo...
–No, señor, no soy Colin Hanks. Soy Colin Trevorrow.
–¿Quién?
–Usted me contrató. El director de Safety not guaranteed...
–No la he visto.
–Sí, señor. La peli de los viajes en el tiempo.
–¿Eres Bob Zemeckis?
–No, señor. Colin. Colin Tremorrow. La de Robert Zemeckis ya tiene treinta años, señor.
–De acuerdo, muchacho, ¿qué es lo que quieres? Soy un hombre muy ocupado.
–Me dijo que le llamara, señor.
–¿Perdón?
–Antes de rodar. Que no dudara en llamarle si tenía alguna duda. Que le encontraría en casa, seguramente. Por... por eso que me dijo.
–No sé de qué me hablas.
–Es usted Steven Spielberg, ¿verdad?
–Sí, Bob.
–Colin... me llamo Colin. Me dijo que se le habían pasado las ganas de hacer películas. Que las últimas ya las rodaba por inercia. Que prefería ver crecer la hierba del jardín.
–Tengo un jardín muy grande.
–Lo sé, señor. Me invitó a una barbacoa hace un par de meses.
–¿Te gustó mi jardín?
–Mire, señor, si es mal momento puedo llamar más tarde.
–No, no, no, por favor. Ahora que he encontrado el teléfono me apetece usarlo un poco. Hace tiempo que no me llama nadie, ¿sabes?
–¿Entonces le puedo hablar de la película?
–Lo siento, chico. No he visto tu película de viajes en el tiempo. Seguramente te dije que la vi, pero no lo hice. ¿Te dije que me había emocionado? ¿Que había llorado con ella?
–Sí, señor.
–Se lo digo a todo el mundo que me da lastimica. Viene algún desarrapado, de esos que huelen mal y dicen que son soñadores, me muestran su peli o su serie y les digo que la miro. Pero no lo hago. Me da mucha pereza. Y no sé decir que no, pobrecillos. A ver si van a hacer alguna tontería y luego me siento culpable.
–Bueno, yo en realidad quería hablarle de la otra película.
–¿De cuál?
–De Jurassic World.
–Esa es mía, chico. ¡De cuando aún se me ponía dura rodando cine! ¿Te quieres creer que la hice el mismo año de La Lista de Schindler?
–Usted habla de Jurassic Park.
–Sí, claro.
–He dicho Jurassic World.
–¿Y eso? ¿Es la continuación?
–La cuarta parte.
–¡¡¡¿Ya llevan cuatro?!!!
–Eh, bueno... usted dirigió la segunda.
–¿Ah, sí?
–Se.
–Hum... sí. La de la pelirroja, ¿verdad?
–Exacto.
–¿Te gustó?
–Bueno, tenía sus cosas.
–No te gustó.
–Sí, sí. Los raptores atacando al convoy en las hierbas altas, el cristal que se rompe... bueno, había chispazos. De hecho, nos quedamos con la idea de los soldados yendo a cazar dinosaurios para esta, señor.
–¿Y la tercera también es mía?
–Señor Spielberg, si no se encuentra bien, o ha dormido poco, puedo llamarle en otro momento. Esto es un poco incómodo.
–No recuerdo nada de la tercera.
–Es bastante común. Había pterodáctilos.
–Esos son los que vuelan.
–Sí.
–¿Y saldrán en la cuarta?
–Entiendo que no se ha leído la última versión del guión, ¿verdad?
–¿Del guión? Sí, claro, claro. Pero hazme un breve resumen, Bob.
–Colin, soy Colin.
–Hace tanto que no trabajo con tu padre...
–Señor Spielberg, mire, el caso es que el rodaje empieza la semana que viene y tengo algunas dudas sobre la película.
–¿Pero de qué va?
–Bueno, a grandes rasgos, vendría a ser la misma historia de la primera: dos niños enchufados y algo repelentes van al parque gestionado por un pariente para disfrutar de un fin de semana entre dinosaurios. Hay un problema y el dinosaurio más gordo se escapa y les persigue.
–Y al final se salvan.
–Claro.
–Así me gusta. Los niños siempre deben escaparse en el cine. Como en La guerra de los mundos, cuando el hijo de Tom Cruise corrió hacia una explosión enorme y luego...
–...resultó que estaba en casa de sus abuelos, sano y salvo.
–¿La has visto?
–He visto todas sus películas, señor. Es usted Steven Spielberg.
–¿Viste la del caballo?
–Sí, eh... esa también.
–¿Y cuáles son tus dudas, chico?
–La verdad es que el proyecto me da un poco de miedo. Me viene grande, no le engañaré. Yo vengo del cine de pequeño formato y... vamos, aquí hay dinero a cascoporro.
–Cuanto más dinero, mejor.
–Cuanto más dinero, más presiones, señor.
–Tú haz tu película.
–Es que en realidad no lo siento muy mía. Tengo una lista de marcas que deben aparecer en la película y es bastante larga. Escuche: Mercedes Benz, Starbucks, Ben & Jerry's, Triumph motorcycles, Hilton Hotel, Verizon, Margaritaville, Beats by dre, Pandora... si incluso el centro de innovación del parque está patrocinado por Samsung.
–¿Hay Coca Cola?
–Sí, claro. Siempre hay Coca Cola. La nueva botella, concretamente. Incluso hacemos un chiste sobre bautizar a dinosaurios con el nombre de Pepsi.
–Había una serie de televisión en México... no, espera, en España. ¿España está en Europa, verdad?
–Supongo.
–Había una serie de televisión en España sobre un médico viudo con mucha família que le gorroneaba constantemente.
–Suena interesante.
–No, escucha, la serie es lo de menos. El caso es que ahí tenían quince o veinte minutos por episodio en los que los personajes desayunaban. ¿Y sabes qué hacían? Se zampaban tranquilamente todas las marcas de los patrocinadores mientras la chacha les daba la vara.
–Pero en Jurassic World no hay ninguna chacha, señor.
–Da igual. Encuentra el momento y que el protagonista se beba la Coca Cola a gusto.
–Aunque no venga a cuento.
–Lo vas entendiendo.
–En cierta manera, mi intención era criticar esto, pero veo que no me van a dejar.
–Explícate.
–Mire: la peli va sobre un parque de dinosaurios que necesita tener bichos más grandes, más temibles y más espectaculares para que la gente siga yendo a visitarlo. Ya nada es igual que hace veinte años, ¿sabe? La gente se ha acostumbrado a los dinosaurios. Por eso los responsables del parque están creando dinosaurios nuevos, para atraer a más visitantes. Y un poco es lo que pasa en el cine de hoy en día. Ya nada es igual a cuando rodó Jurassic Park. Aquello fue un revelación, algo nuevo, algo impresionante, pero hoy no es suficiente. El público está curado de espantos. En casi todos los blockbusters de los últimos siete años ha habido una destrucción parcial o total del planeta. Cuatro lagartos no pueden competir contra eso.
–Y quieres hacer una peli más a lo bruto.
–Quiero hacer un Jurassic Park hormonado.
–Me parece bien. Nunca he tenido muchos escrúpulos con eso.
–Pero el dinosaurio grande...
–¿El T-Rex?
–No, uno nuevo. El Indominus Rex. El Indominus Rex se escapa y la lía parda. Y yo tengo miedo que me pase algo parecido. Que se me vaya de las manos. Por eso le llamaba, señor.
–...
–¿Señor?
–...
–¿Está usted ahí?
–Oops, perdona, Bob. Estaba intentando cambiar de canal en la televisión y no sé qué botón tocar.
–Pruebe con los que tienen números.
–A ver... ah, sí, mira. Dan una serie de las que he producido.
–¿Cuál?
–No lo sé. No las he visto nunca. No sé distinguirlas.
–¿Es la de los aliens?
–¿He producido una serie con aliens?
–Con el chaval ese de Urgencias.
–¿Y qué tal está?
–Tengo más preguntas sobre la película, señor.
–Sí, perdona, dime.
–Mire, hay algunas cosas... el guión no lo he escrito yo, ¿sabe? Es de Rick Jaffa, Amanda Silver y Derek Connolly.
–No les conozco.
–Usted les contrató.
–Sí, sí. Me imagino. ¿Cuál es el problema?
–Que no es muy bueno.
–¿Cómo no va a ser bueno con tanta gente metiéndole mano?
–No sabría por dónde empezar...
–Por el principio, claro.
–Bien. Mire, los dos protagonistas son un niño melenas que se sabe de memoria muchas cosas de biología y física porque sí.
–Como el niño de la primera.
–Sí, pero este no siente admiración por el personaje principal ni se proyecta como su pánico a la paternidad.
–Eh...
–Y su hermano, un adolescente al estilo de Zach Effron que tiene pinta de no haber dormido mucho o haber esnifado pegamento, y que está obsesionado con mirar fijamente a las chicas.
–¿Y bien?
–Pues que la peli empieza con ellos despidiéndose de sus padres y yendo a Jurassic Park.
–¿Ese es el primer plano?
–Sí.
–Cámbialo.
–Mil gracias, señor, sabía que me ayudaría Su experiencia...
–Sí, bien, bien. Mira, te daré este consejo: abre la película con un primer plano de un animalito. Algo que parezca una amenaza primero y resulte que es una criaturita tierna e inofensiva. Podrías poner, yo que sé, una garra monstruosa que acabe siendo la patita de un pajarillo. Yo lo hice con La Calavera de Cristal y resultó muy gracioso. Era un perro de la pradera que salía de un montoncito de arena que simulaba la montaña de la Paramount. Gracioso, ¿verdad?
–Qué buena idea, señor. No dude que haré eso.
–Sigamos con los críos.
–Bien, se despiden de sus padres y llegan a Jurassic World.
–Dile a John que ponga la fanfarria bien alta del parque ahí.
–John ya no está en el proyecto.
–¿Y quién hace la música?
–Giacchino.
–No lo...
–No lo conoce, ya. Es el músico favorito de Abrams.
–Ah, bien. Si le gusta a JJ me gusta a mi.
–Le digo que ponga la fanfarria, pues.
–Sí, claro, esa nunca falla. El factor nostalgia puede con todo. Ya te digo que en La Calavera de Cristal metía la marcha de Indy incluso cuando no venía a santo de nada solo para disimular que la peli era mala...
–Yo no diría tanto de la calavera...
–Bob, tú y yo sabemos que eso no se salvaba.
–Entonces pongo la fanfarria. Es que tal como está planificado, los niños llegan en avión, tren, ascensor, habitación de hotel y balcón. Vamos, que si pongo la fanfarria estoy dándole épica a una road movie, prácticamente.
–Tú ponla.
–No encaja mucho pero bueno, la pondremos.
–¿Y qué más? ¿Su padre está muerto?
–No, el padre está vivo.
–¿Ausente? Eso siempre funciona.
–No. Les quiere mucho y se preocupa por ellos.
–Pues debería haber una figura paterna conflictiva.
–Tenemos a la tía.
–¿Qué tía?
–La hermana de la madre. Bryce Dallas Howard.
–¿Ese es su nombre de verdad?
–La chica del agua, la hija de Ron.
–¿Y qué problema hay con ella?
–Pues que no quiere ocuparse de los niños porque es una señora muy fría con muchas responsabilidades en la empresa.
–¿Y cómo va vestida?
–Aún está por decidir.
–Ponle un traje blanco. Algo muy frío. Y ponle hombreras. Y el pelo corto así como muy de los ochenta.
–¿Y eso para qué?
–Para que se vea que no vive en nuestro mundo, que es una ejecutiva centrada en los negocios.
–Ese tipo de ejecutivos hace treinta años que no existen.
–Alguno habrá.
–Pero solo con la ropa no tenemos conflicto.
–Pues haz como lo de Sam Neill, que le tenga miedo a ser padre.
–Madre.
–Eso, que le tenga miedo a ser madre. Que no quiera asumir responsabilidades.
–¿Y cómo hago eso?
–Pues no sé, pon un diálogo con su hermana. Que la hermana le diga algo así como "tú no cuidas de mis niños porque no eres madre y no sabes lo que se siente siendo madre porque ser madre es algo muy especial y tú no lo eres así que no lo sabes y por eso no los cuidas".
–...porque no eres madre y no sabes lo que se...
–¿Estás apuntando?
–Sí.
–Bien, me espero.
–...y por eso no los cuidas. Ya.
–Pero la chica debe tener un interés romántico. Debe haber un hombre que la pueda preñar, claro, porque si no no sería una mujer completa.
–Vaya, señor, pensaba que era usted algo más moderno.
–¿Perdón?
–No, nada, nada. Un interés romántico. En realidad no estaba planificado, pero podríamos liarla con el protagonista. Cambio un par de escenas y hago ver que los han reunido expresamente en el parque por su antigua relación. La verdad es que no encajan ni con cola y hay poca química entre ellos, pero les haremos besarse en algún momento tenso de la película.
–Ponle tacones.
–¿Qué?
–A la hija de Ron. Ponle tacones. Eso puede ser muy cómico. Podría correr delante de un dinosaurio con tacones. Es de mucha risa.
–Correr delante dinosaurio tacones.
–Sí.
–Creo que ya sé cuándo podrían besarse.
–¿Cuándo?
–El Indominus se escapa y destruye medio parque. Entonces, hay un momento en el que se abre la bóveda de los pterodáctilos y estos atacan a la gente, como en Los pájaros de Hitchcock.
–Sí, por qué no. Un buen beso mientras los pterodáctilos destripan a gente inocente a tu alrededor siempre funciona.
–Lo único que me estoy mirando el guión y esa es la única escena con pterodáctilos.
–¿Cómo que la única?
–Sí. Mire, se escapan de la bóveda y atacan a la multitud. Ya lo tengo todo pensado. Para crear más dramatismo haré que haya gente montando a sus hijos sobre dinosaurios bebé mientras los pájaros, digo los pterodáctilos atacan. Com si más que un ataque de pterodáctilos fuera un mosquitazo enorme que no has visto venir.
–Gente jugando mientras hay una matanza alrededor.
–Sí. Y gente que no quiere tirar sus cervezas al suelo aún a riesgo de morir.
–Vale, compro.
–Entonces la chica se sube a un coche y empieza a gritar como una loca.
–¿En medio de un ataque de pájaros antediluvianos rabiosos?
–Sí.
–Pero no le pasa nada.
–No, ya se han zampado a la niñera, que les encuentra como de chiripa entre el caos del gentío en desbandada.
–Una figura paterna muerta por escena es suficiente, sí.
–Y le digo más. El último plano será un homenaje a Misión Imposible, con el pico de un pterodáctilo deslizándose hasta casi ensartar a los niños.
–¡Los niños no deben morir!
–No, no, no, claro. Ya lo tengo presente. Pero pienso que podría ser cómico.
–Si te hace gracia, a mi me está bien, Bob.
–Colin.
–Tengo que llamar a tu padre algún día.
–Como le decía, señor: después de esto, en el guión no hay más escenas con pterodáctilos.
–¿Por qué? ¿Se mueren?
–No. Desaparecen.
–¿Se cansan de atacar a la gente y se van?
–Creo más bien que Rick, Amanda y Derek se olvidaron de ellos.
–Pero hay más bichos.
–Incluso holográficos.
–Pues tira.
–Está usted siendo de gran ayuda, señor Spielberg. Mil gracias de nuevo.
–No hay de qué... ahora que lo pienso. ¿Quién es el prota con el que se besa la chica ochentera?
–Chris Pratt.
–No lo conozco.
–Er... en realidad sí, señor. Es el nuevo Indiana Jones.
–¿Shia?
–No, definitivamente no es Shia.
–Me gustaba Shia.
–Solo a usted, señor.
–Entonces no es Shia.
–No, no es Shia. Pero Pratt es mejor que Shia. Tiene la capacidad de hacer que parezca que la mierda no le salpica. Siempre parece pasárselo bien. Y tiene una vis cómica muy acentuada. A veces demasiado, pero para el guión que me han dado...
–¿Y da como Indy?
–Da como Indy y da como el protagonista de Jurassic World, sí. Es el entrenador de raptors. El que lleva la Triumph por la selva tropical y se tiene que beber la Coca Cola.
–Pero has dicho que no había química entre ellos.
–Ni un gramo.
–Ni con los niños.
–Esos niños no tienen química con nadie.
–Entonces tampoco les hará de falso padre como en la primera.
–Para eso ya está la joven del agua.
–Ya, pero esos niños deberían sufrir algún conflicto con sus padres, también.
–Claro.
–Algo que les afecte mucho.
–Sí, cómo no.
–Que se estén divorciando, por ejemplo.
–Los padres se divorcian.
–Sí. ¿Se escapan los niños en algún momento?
–Evidentemente. En lo más chungo de la crisis del parque.
–Pues antes incluye una escena con lloros porque sus padres se divorcian. Haz que hayan leído sus mails y que el pequeño llores desconsoladamente por la separación de sus padres y que el mayor no sepa como consolarlo.
–Quizá deberíamos retocar la primera escena, en la que a los padres se les ve felices...
–No hace falta, hombre.
–Pues entonces cerraremos la subtrama al final, cuando los padres entren en la isla a pesar que esta está siendo evacuada y se dirijan al hospital de campaña...
–No, no, no. No pierdas el tiempo. Una escena suelta de niño llorando bastará. Tampoco es que influya mucho en la trama, ¿verdad?
–En absoluto.
–Los niños nunca deben morir pero deben llorar por sus padres. Lo que yo te diga, Bob, una escena y basta.
–Niños que lloran. Divorcio. Bien. Así lo haremos.
–¿Y el malo? Siempre debe haber un malo.
–Pues tenemos dos. El Indominus Rex, que es muy malo requetemalo. Y un militar de la InGen que quiere usar a los raptors como arma de guerra.
–Militares malvados. Bien. Un clásico. ¿Y quién lo interpreta?
–Vincent D'Onofrio.
–¿Y qué te parece?
–En Daredevil ha hecho un Kingpin cojonudo. A ver lo que saca de este guión.
–¿Qué problema hay?
–Pues que no hay por dónde coger a su personaje. Es un obseso emperrado en usar raptors amaestrados incluso cuando ve que no responden del todo al instructor. Un codicioso en la línea de la primera peli.
–¿Y también hay un infiltrado?
–Más o menos. Un chino del laboratorio que también se mueve por la pasta.
–¿Y el director del parque? Ese al menos es bueno, ¿no?
–No queda claro. Al principio queda como que se preocupa por la felicidad de los animales y que el parque sea una experiencia maravillosa, pero hay un momento en el que se vuelve un déspota cegado por el dinero.
–Y recibe su castigo.
–Muere en un accidente de helicóptero que él mismo pilota.
–¿Y eso?
–Llega un momento en el que es el único piloto que queda en el parque.
–¿El director del complejo?
–Sí.
–El único piloto.
–Sí. Y debe transportar militares con armamento pesado. Ahí muere.
–El director.
–Sí.
–Del parque.
–Eso es lo que dice el guión.
–Porque los militares no tienen pilotos.
–Es que hay diferentes tipos de militares. Están los de contención, que parecen superpreparados pero mueren todos en el primer ataque del Indominus porque este se puede camuflar entre la maleza.
–¿Cómo?
–Tiene genes de sepia. Pero bueno, es un detalle. Tampoco lo usaremos más. Las habilidades del raptor solo le duran una escena. Como la de camuflar su temperatura corporal.
–¿También puede hacer eso?
–Sí, claro, es la única manera que el prota y unos secundarios que van a morir entren en su jaula.
–¿El experto en dinosaurios entra en la jaula del bicho más peligroso de la isla sin comprobar al cien por cien que aún sigue ahí?
–Sí, esa es la idea.
–Algo descabellado, ¿no?
–Es que no se les ocurrió otra manera de ponerle en peligro. De todas formas, mueren los secundarios, como le digo. Un par de gordos que trabajan de técnicos y de seguridad.
–¿Muertes cómicas?
–Si eso existe.
–Lo digo por lo de gordo.
–Es que, mire, he estado echando una ojeada al cásting y todos los empleados del parque son muy feos. No solo los gordos de la jaula: hay dos delgaduchos que también tienen sus momentos de peligro cómico.
–Si crees que funciona...
–Espero que sí.
–Aunque el protagonista tiene un amigo fiel que destensa las situaciones, aunque aporte más bien poco.
–¿Otro alivio cómico?
–Sí.
–Al menos será negro.
–Claro. Es el de Intocable.
–...
–¿Le conoce?
–Esa película me hizo llorar. Me emocionó.
–Señor Spielberg.
–¿Sí?
–En realidad yo quería pedirle permiso para copiar algunos de los planos más memorables de la primera.
–¿Y eso?
–No tengo mucha imaginación y la verdad es que soy bastante de rodar al mogollón, así que he pensado que poner algún plano suyo y llamarlo guiño funcionaría.
–¿Cuáles?
–No sé. El de la bengala delante del T-Rex. El del vaso de agua temblando. El de los bichos en el retrovisor.
–Quita lo del agua, que está muy sobado. Y en el de los bichos en el retrovisor, sácale el mensaje de "objects in the rear view mirror" que era lo que le daba gracia al chiste, para que no se note.
–¿Entonces puedo hacerlo?
–Sí, claro. ¿Tú crees que a mi me preocupa mucho lo que estéis haciendo con la película?
–No, no. Ya veo que no.
–Consígueme dinero, resucita la franquícia. Con eso basta.
–Faltan los otros militares.
–¿Qué?
–Que había dos clases de militares. Los de contención y los otros.
–Mercenarios chungos.
–Sí.
–Bien. Ahí. Me gustas, muchacho. ¿Y cómo mueren?
–Los devoran los raptors.
–¿Pero no eran buenos?
–Van cambiando de opinión, como casi todos los personajes de la peli. En realidad, nadie es muy coherente, ni siquiera los dinosaurios.
–Pero se ve como mueren.
–Les han puesto cámaras en la cabeza y vemos primeros planos de sus caras gritando.
–Son dinosaurios que saben encuadrar.
–Mejor que usted y que yo.
–Chico, no te pases.
–Perdón, mejor que yo.
–Oye, mira, que se está haciendo tarde y me apetece salir a tomarme un batido. ¿Tienes algo más que preguntarme?
–Miles de cosas. Ya le digo que estoy acojonado. No sé qué hacer con muchas de las escenas.
–Da igual. La gente no quiere verte a ti. Ni siquiera quieren un suspense bien construido, ni escenas muy complejas. La gente va a ver a dinosaurios luchando. Termina la peli con muchos bichos saltando unos encima de otros y mordiéndose y desgarrándose, y el público saldrá de la sala con un buen sabor de boca.
–No todo el mundo, señor. Seguro que a algunos no les gusta.
–Amargados. Se les hace creer que con quince años hubieran disfrutado muchísimo de esta película y que es la edad lo que los ha vuelto una cínicos. Se les intenta hacer que se sientan culpables para que compren el blu ray o vayan a ver la segunda parte, cuando la hagas.
–Sería la quinta.
–¿Cinco, ya?
–Muchos dinosaurios al final, pues.
–A piñón. Y cuantos más grandes mejor.
–Ahora tenemos uno acuático que es como cinco ballenas juntas.
–Pues ese se lleva el gato al agua. Y pon el T-Rex. El T-Rex tiene que salir.
–En el guión no está.
–Sácalo una escena. Y que la prota corra con tacones delante de él.
–Sí, eso ya me lo ha dicho.
–Eso da mucha risa, verdad.
–Sí, sobretodo a los militares que llevan tres películas muriendo devorados con todo el equipamiento de guerra que llevan encima.
–Pues más risa aún. Saca al T-Rex y verás como la gente aplaude al final de la peli.
–Muchas gracias, señor Spielberg.
–A ti, Bob. Que tengas un buen rodaje.
–Gracias, gracias, gracias.

Clanc

–¡¡¡¡Stevie!!!!
–¿Qué quieres, Kate?
–¿Quién era?
–¿Quién era quién?
–El pesado de la llamada. Te ha retenido un buen rato.
–Ah, nada. El hijo de Tom Hanks.
–¿Y qué quería?
–¿Qué quería quién?
–El hijo de Tom.
–No sé qué de unos dinosaurios. Oye, Kate, ¿has visto el teléfono por aquí? Tendría que hacer una llamada.








Friday, August 16, 2013

Elysium, de Neil Blomkamp



Basta ya de cámara en mano. Basta ya de peleas que no se entienden. 
Si teneis un diseño de producción acojonante, mostradlo bien, que luzca. 
Los robots, las armaduras, las naves, las armas, todo en Elysium, se muestra como de pasada, borroso, por el movimiento de la cámara.
Y si ya no podemos disfrutar de eso, entonces debemos centrarnos en lo que pasa. Y en Elysium no pasa nada que no sepamos de antemano. Todo está visto y recontravisto. Previsible en cada segundo de la película.
Pues ya que la historia no tiene nada del otro mundo (ja, ja, qué irónico, del otro mundo, hablando de Elysium), al menos empaticemos con sus protagonistas.
Y tampoco. Porque me dan igual. Porque son planos. Porque no me importa lo que les pase, ni sufro con ellos. Ni el Bourne con los hierros de Forest Gump, ni la chica, ni la niña, ni nadie. Jodie Foster pasaba por ahí y Sharlton Copley hace lo que puede con su personaje para salvar los muebles.
Es más, me molesta ver que intentan crear una cierta épica y ésta no despega. Estaba fuera de la película, frunciendo el ceño, preguntándome por qué, si lo tenía todo para gustarme, me ha parecido un film del montón.
Ah, y la resolución es tan simple que da hasta cosica. Si la piensas dos veces, ves que en realidad esa solución no es solución a nada.
Lástima.


Thursday, December 06, 2012

V/H/S



Toda una sorpresa.

En tiempos de Paranormal activity y del abuso del mockumentary, no esperaba nada de esta producción de terror destinada a un público halloweenero.

Pero igual que me ocurrió con Chronicle y con Trick'or treat, me he llevado una más que grata sorpresa.
Y de hecho esto mismo es lo que nos encontramos con V/H/S, una película de cinco relatos (como Trick'or treat) con el estilo de falsa grabación de video casero (como el 80% del cine de terror de los últimos cinco años, Chronicle incluida).
Pero también me ha parecido ver un regusto al Creepshow ochentero con esa variedad de historias de terror. Aunque si por aquel entonces el personaje conductor solía ser un niño rarito, aquí ha crecido hasta el postadolescente problemático.

Tampoco me extenderé mucho porque, en estos casos, la sorpresa suele ser la mejor compañera de viaje. A decir que hay historias para todos los gustos, de relaciones de pareja, de sexo cibernético, de fiestas de halloween, de vandalismo callejero... que todas suelen empezar de una forma naturalista (como exige el formato) y que todas sin remedio acaban de forma muy sangrienta. ¿El problema? Que algunas escenas suelen alargarse demasiado (sobretodo las relacionadas con grupo de chicos que sale de fiesta a liarla, caso de la primera y la última historia), pero luego se ve de sobras compensado con el desenlace. De hecho, creo que estas que empiezan un poco perezosas (me aburre ver durante diez minutos a mocosos zanganeando), son las que quedan mejor cerradas.

En V/H/S encontraréis vampiros, asesinos nocturnos, casas encantadas, tetas, lagos malditos, fantasmas y acosadores. En dos horitas. 

No es ninguna obra maestra (dista muchísimo de serlo), pero es una película la mar de simpática.

¿Se puede pedir más?

Cuelgo el trailer, pero va cargadísimo de spoilers.




Tuesday, September 18, 2012

Total Recall, de Len Wiseman


Para empezar, la mujer de las tres tetas va en sujetador y no tiene ninguna explicación en el contexto de la trama porque no hay mutantes en este remake.

Con esto ya debería estar todo dicho sobre este despropósito aburridísimo, pero hay un detalle que no quiero pasar por alto.

En la escena final (y si sois gente lista, que lo sois, entendereis que esto significa spoilers, pero también sabréis que da igual) Colin Farrell sale malherido y con el pecho al aire de una ambulancia. Por lo que parece, hace calor, en este mundo futurista. Jessica Biel sale del interior de otra ambulancia y se abraza a Colin. Ella va tapadita, vestida de pies a cabeza, y lleva una tirita en un pómulo para que el espectador sepa que está herida. Entonces llega un camillero y le pone una manta. A ella. La tapa, en plan es una víctima que necesita conservar todo el calor en su cuerpo. Y mientras, Colin Farrell la está abrazando despechugado. Se acaba la película.

Anteriormente, en otra escena, había apasado algo parecido. Un compañero de trabajo de Farrell le avisaba que todo era un sueño, mientras una multitud los contemplaba asustados. Entre el gentío, la desdichada esposa de Farrell, interpretada por Kate Beckinsale. Bueno, interpretada es un decir. De toda la gente que hay ahí, Kate es la única que lleva una mantita encima. Porque es la víctima. Porque es la preocupada. Y claro, hay que conservar el calor, aunque seas una ilusión.

Por lo demás, la película es una sucesión lamentable de escenas de acción alargadísimas y tediosas sin a penas conexión entre si, que llegan al paroxismo en esa set-piece de los ascensores, un PacMan en toda regla. 

Lamentable.

Deseaba que alguien me tapara con una manta al final de la proyección.

 

Sunday, March 04, 2012

Luces Rojas, de Rodrigo Cortés (con imaginación, hay spoilers)

Salvo que un día se le vaya la castaña (aún más) y haga un Last Airbender, parece que la carrera de Rodrigo Cortés tiene una progresión paralela a la de M. Night Shymalan:

Concursante / Los primeros amigos Un primer film correcto que pasa medio desapercibido (aunque la primera hora de Concursante nos dejaba vislumbrar a un excelente director en ciernes)



 Buried / El sexto sentido. El sorpresón. La película diferente con una estrella al frente del reparto. Historias que destacan no solo por lo que cuentan sino por cómo lo cuentan.




Y ya llegamos a la presente Luces Rojas.

Luces Rojas es El Protegido de Shyamalan. En todos los sentidos. De hecho, tras terminar su visionado, siento unas ganas enormes de volver a ver la historia del hombre indestructible y su antónimo de cristal.



 Lo que consigue Cortés no es poco:

Recuperar para el cine a una actriz de la categoría de Sigourney Weaver, y hacerlo con un personaje a su altura. Ahora me direis que Cameron la repescó para Avatar, pero aquí está en una HISTORIA que te cuenta algo, y muestra tal cantidad de registros que uno se había olvidado que los actores sabían actuar.

Volver a ver a un DeNiro como Dios manda. Inquietante, llenapantallas, juguetón, sardónico, temible. Sin rastro de la parodia de si mismo en que se había convertido en los últimos años.

Encontrarse con un Cillian Murphy más en forma que nunca. La verdad es que siempre he sido fan de Murphy. Creo que no hay película que su presencia no mejore y dote de múltiples aristas. El personaje del Doctor Tom Buckley es un regalazo, y Murphy lo clava.

Iba a ver Luces Rojas esperando encontrarme algo de aquel Emergo de Carles Torrens (y escrita por Cortés) en las que un grupo de parapsicólogos investigaban una casa encantada. Ahora creo que Emergo (con la que me lo pasé de miedo) es una especie de spin off de Luces Rojas. Deberían vender el combo de DVD o BluRay con ambas juntas.

La música, la capacidad de involucrar al espectador en la película, la magistral dirección de Cortés, las interpretaciones, la elección de cada encuadre y esa necesidad de volver a verla otra vez para descubrir una película diferente, para releerla (Margaret, deberías dormir) , han hecho que Luces Rojas me tenga fascinado hasta el punto de retomar este blog que tenía medio abandonado.

Bueno, si habéis llegado hasta aquí, habréis visto que los spoilers funcionan más por deducción que por explicación. No diré mucho más. Solo un par de preguntas dirigidas (al aire, o a twitter, que es lo mismo) a Rodrigo Cortés:


  1. La doctora Matheson recibe este nombre por el escritor y guionista Richard Matheson, ¿verdad?
  2. ¿Qué significa esa última imagen tras los títulos de crédito?






Monday, January 16, 2012

Sherlock Holmes: Juego de Sombras

Salí de ver la primera película sobre el personaje de Conan-Doyle a manos de Guy Ritchie absolutamente entusiasmado.
El director de Snatch había trasladado sus filias y sus fobias pre y post-Madonna a un personaje universal. El Londres gangsteril que tan bien se le da, los barrios bajos y la mafia del puño fácil, traducido al siglo XIX.
Ese Sherlock se parecía mucho más a Indiana Jones que al Holmes literario. Entiéndanme: eso es bueno. El espíritu de aventuras, burlón y pulp flotaba por encima de todo el metraje. Daba igual que el reparto fuera de lo más inverosímil. Esa primera película hacía presagiar una gran segunda parte, con Moriarty ya como Némesis absoluta.

Con Juego de Sombras me he reído y me lo he pasado bastante bien, sí. Pero hemos perdido algo de aquella fortuna que acompañó a Ritchie hace dos años.
Nos encontramos ante un Holmes menos Holmes incluso que el de la primera parte. Prácticamente no hay nada del personaje. Nada. De hecho, en bastantes escenas pensaba que Tony Stark iba a enfundarse el traje de Iron Man para luchar contra los villanos.
Se incide sobretodo en el subtexto homosexual de Holmes (prácticamente diría que se afirma tácitamente que es gay) a través del vodevil.
Guy Ritchie sigue delectándose en su habitual virtuosismo (la escena del tren, la persecución en el bosque), que se transforma en lo mejor de la película, porque del guión se olvidaron de escribirlo antes de empezar a rodar.
Todo tiene aire de improvisación, de no saber dónde ir. Y eso lastra una primera hora que es un sinsentido, y daña al personaje del Profesor Moriarty, un desaprovechadísimo Jared Harris. 
A partir de la partida de ajedrez la cosa se endereza algo, y varia la mitología holmesiana para llevarla a su cauce (la resolución en las cataratas), aunque yo hubiera preferido un final más abierto.
Pero qué le vamos a pedir a esta comedia de acción, un tanto burda, pero que me tuvo entretenido y a gusto las dos horas de metraje.



PS. Me preocupa la cantidad de gente que desconoce el episodio Holmes/Moriarty y las cataratas suizas. En la sala escuché bastantes "oooh" de sorpresa. Así nos va. 

PS2. Y pensar que hay algunos policías de principios de siglo XX que aún esperan película...


Tuesday, November 22, 2011

Asesinos de élite, de Gary McKendry


Las pelis de Jason Statham no engañan. Sabes que, si la protagoniza él, va a repartir hostias como panes.
Así ha hecho desde productos de lucimiento exclusivo para él (la saga Transporter) hasta auténticos truños como Blitz. Luego tiene películas inclasificables, como Crank (1 & 2), que son divertimentos de lo más entretenidos, y algunas pelis destacadas como Italian Job o la que ahora nos ocupa, Elite Killer.

¿Qué tiene Elite killer más allá de un título espantoso de videojuego shoot'em up?

Pues más de uno y más dos alicientes.



Para empezar, podría ser muy bien una precuela de la saga Bourne. Por la ambientación (primeros años 80) como por la temática (espionaje, contraespionaje y... asesinatos selectivos). Y porque tiene acción a cascoporro.

No se trata de una historia de disparar y matar, un arcade lineal en la que Statham aniquila todo lo que se le pone a tiro. Sí: sabemos que no se despeinará (porque no puede) para acabar con cualquiera que le tosa. Lo que no sabemos es cómo se las arreglará para hacerlo, y cada coreografía es recibida con un coro de aplausos. La pelea atado a una silla es de antología.

Persecuciones a coche, a pie, por tejados, por autopistas, por desiertos, por cuevas, por despachos; tiroteos, emboscadas, bombas, trampas, traiciones... todo eso y más es Asesinos de élite. Con la presencia de un Robert DeNiro que se lo pasa en grande y un Clive Owen que no sabe cómo sacarse la espinita de no haber sido elegido como el nuevo James Bond.



El ritmo es relativamente pausado, a pesar de la presencia de Statham. No es Crank, ni Transporter. Y es de agradecer que los protagonistas sean verdaderos asesinos. Que cobren por matar, sin importar a quién. Que sí, que tendrán sus dudas, pero que cumplan con su trabajo, sin remilgos por parte del director o el guionista. Que dicen que está basado en una historia real, pues sí, pues vale. Seguramente tanto como Avatar está basado en la colonización de America.

Puede que el personaje del jeque árabe sea caricaturesco. Puede que la peli se resienta un poco cuando en el tercer cuarto nos insinua un (falso) final feliz. En ese punto, cuando uno ya coge la chaqueta para salir de la sala, la peli se alarga muchísimo más (y me gusta lo que pasa, pero psicológicamente no estaba preparado para esa montaña rusa de media hora.

Pero el capítulo de aciertos pesa mucho más que el de defectos en este thriller efectivo, divertido (si te divierte ver a Statham dando leña, que a mi sí) y sorprendentemente imprevisible. Sí, amigos, al fin una película en la que no estoy seguro de qué personajes van a sobrevivir o, en caso de no hacerlo, cómo van a morir.

En fin, muy recomendable para pasar una tarde o una noche de fin de semana.

Nota para los fans de las series: como protagonistas tenemos a unos irreconocibles Lincoln Burrows y Mister Eko.

Monday, August 22, 2011

Conan el Bárbaro, de Marcus Nispel (con spoilers, pero total para lo que cuenta la peli...)


Ring Ring riiiiiing Ring
-¿Sí?
-¿Marcus?
-No, soy su madre, ¿quién es?
-¿Está Marcus?
-Está en su habitación, encerrado.
-¿Se puede poner?
-Me ha dicho que no le moleste. Que no entre nunca más en su habitación sin permiso, concretamente.
-¿Pero puede avisarle o no?
-No me ha dicho quién es, aún.
-Dígale que soy Jason.
-...
-¿Hola? Señora Nispel, ¿está ahí?
-Mira, si eres otro bromista con lo de Viernes 13, la cosa se acaba aquí, vale. Eres el sexto Jason que llama esta semana, y ya me estoy cansando. Lo hizo por dinero. ¡Por dinero! Que él es más de Leatherface.
-No, señora Nispel, se confunde. Soy Jason Momoa.
-¿La Momia? Putos niñatos...
-Momo... déjelo estar. Dígale que soy Kharl Drogo, de Juego de Tronos.
-Ya, ya... otro que juega a rol. Siempre estais igual, con los jueguecitos. Siempre con vuestros dados y vuestras armaduras.
-¿Puede avisarle?
-Que sí, que ya voy... ¡¡¡MARCUS!!! ¡Que te llama un mormón del rol!
-Gracias.



...

-¿Sí?
-Marcus.
-Ah, hola, Jason.
-Me acabo de leer el guión.
-¿Cual?
-El de Conan el Bárbaro.
-Ah, vale, perdona. Es que estaba mirando porno por internet y tenía la cabeza en otro lado.
-¿Has encontrado algo que valga la pena?
-Psé. Hay algunas rubiascas del Este que podemos colocar en la peli. Buenas tetas, cinturita maja.
-Fantástico. Sabes cómo me gustan las rubiascas.
-Sé cómo te gustan todas. Sé cómo las miras. De hecho lo sabe todo el mundo. Siempre las miras igual, aunque haya cámaras delante.
-A eso iba yo. Sobre la peli.
-Dime.
-Que me he leído el guión y no entiendo nada.
-Venga ya. Si es lo más sencillo que te puedes tirar a la cara.
-Pues me pierdo. Igual es que tres guionistas son muchos para mi, pero no sé qué intentan explicar.
-La historia de siempre.
-Bueno, no bien bien.
-Máaaaas o menos. Un chaval hijo de un jefe de una tribu bárbara al que matan a su família y a todo su pueblo.
-Hasta ahí, como siempre. De hecho, me gusta mucho este principio. Solo hay que asegurarse de no pillar un chavalín enclenque como el español ese que hizo de Conan niño.
-Tranqui, hombre. ¿Qué es lo que no pillas, entonces?
-Vamos a ver, Marcus. Hay una especie de máscara que da superpoderes a quien la lleve, ¿no? Una máscara hecha con los cráneos de reyes muertos. Y está desperdigada y hay un pavo muy malo que está jutando los trozos.
-Sí. Como el señor de los anillos pero con osamenta.
-Vale. Y la tiene Hellboy escondida en su choza.
-Ahá.
-Y Hellboy es mi padre.
-Correcto.
-El malo coge el cacho que le falta y mata a todo el mundo menos a mi. ¿Por qué no se convierte en un Dios, entonces?
-Porque le falta la sangre pura de una chica.
-¡Pero si está plagado de tías! Ya sabes: buenas tetas, cinturita maja.
-Sí, ya, pero tiene que ser una en especial. Una que está escondida en un monasterio muy lejano.
-Muy escondida. El malo tarda veinte años en encontrarla. Veinte años cargando con una máscara que no sirve de nada.
-Bueno, es que así tu personaje crece físicamente. Si la hubiera encontrado de buenas a primeras, la peli de Conan sería la de un crío luchando contra enemigos temibles.
-Como Solo en casa.
-Algo así.
-Ya. Pero Conan sí encuentra a la chica. La encuentra en menos de cinco minutos.
-Claro, es que si no no habría conflicto.
-¿Pero qué conflicto ni qué bárbaro muerto? ¡Si Conan no sufre en toda la peli! Todo le sale bien, todo el mundo le sigue, mata sin problemas y cuando no se le ocurre nada qué decir da media vuelta y se larga. Que se nota que los guionistas no saben hacer un diálogo de más de dos líneas!
-Que no, mama, que no.
-¿Marcus?
-Sí, espera. Que no, mama, que no quiero salir a jugar a la calle. Que yo estoy bien en mi habitación... No te preocupes... vaaaaale... luego, sí... déjame que acabe de hablar con mi amigo primero... que no es mormón, que no me va a comer el cerebro.
-...
-Jason.
-Aquí estoy.
-¿Qué decías?
-Que el guión es malo. Que se ve venir todo a la legua. Y que los personajes no tienen sentido.
-¿Cómo que no tienen sentido?
-El amigo negro de Conan. ¿Quién es? ¿De donde sale? Joder, que dice que conoció a Conan cuando robaba carteras. ¡Carteras! ¡En Cimmeria! ¿Y el negro que hacía? ¿Asaltar bancos? ¿Pirateaba discos?
-Cómo te pones, Jason. Es solo el amigo negro de Conan. Se ríe con la boca muy abierta y sirve para salvarle de las situaciones de peligro que no sabemos cómo terminar. No creo que el público se de cuenta.
-Hombre, Marcus. Que aparece con un barco a rescatar a los protagonistas cuando creías que estaban luchando en un desierto y resulta que hay un acantilado que da a la costa.
-El factor sorpresa.
-No. El factor sorpresa es ver a Conan a pie en una escena por el desierto e inmediatamente a caballo por un bosque.
-Eso no ocurre.
-Sí que ocurre. Mira: "Exterior, Dia, Desierto, Conan anda". Y la siguiente: "Exterior, Día, bosque, Conan a caballo".
-Cómo mola imaginarse a Conan a caballo, ¿eh?
-Claro que mola, Marcus. ¿Pero de dónde lo saca? ¿Hay un Seven Eleven de caballos en el bosque?
-No, bueno...
-Pero es que es todo así. Me cambio más de ropita que Lady Gaga en un concierto.
-Oye, Jason, ¿pero tú has leído algún tebeo de La Espada Salvaje de Conan? Es todo así, es todo pulp. No hay que buscarle más pies al gato. Disfruta de los escenarios, de los monstruos, de los malos sin nariz, de las mujeres...
-Hombre, mucho no podré disfrutar de las mujeres si solo me tragino a una.
-Ya, pero se parece a Elsa Pataky.
-No te digo que no, pero en el guión sale que le tiro la caña a todas y solo tengo una escena de sexo en medio del bosque.
-La haremos virginal, que se vea poco, como de softporn de Playboy.
-Peor aún. Puedo cortar cabezas, puedo amputar manos, puedo romper rodillas, puedo arrancar narices, pero no puedo beneficiarme a la prota como es debido.  
-...er... Lo de cortar cabezas lo haremos siempre fuera de plano, ¿eh? Que si, que alguna cabeza llevarás en las manos, pero no me gusta enseñar la decapitación en sí.
-¿Pero no soy un bárbaro?
-Tú sí, ¡pero yo no!
-Joder, Marcus. En Pathfinder estabas más suelto. Y ya no te digo en La matanza de Texas.
-Piensa que el tono pulp...
-Menuda excusa de mierda.
-¿Y qué me dices de la escena de los guerreros de arena, eh? ¿Qué me dices?
-Ahí sí, ahí te tengo que dar la razón. Está de puta madre.
-Lo ves, majadero. Mama, la leche caliente, por favor, que si no, hace grumos.
-Vale, eso te lo compro, pero ahí se te cae toda la peli abajo.
-¿Cómo?
-Mira: el malo con la máscara que busca la virgen que ya no es virgen porque me la he chuscado tiene una hija.
-Sí, una hija con el peinado raro y uñas de Freddy Krueger.
-Y poderes de bruja. Puede adivinar pensamientos, encontrar objetos escondidos, detectar enfermedades venereas solo catando la sangre... que eso es una guarrada, pero bueno. Y puede crear monstruos de arena con sus hechizos.
-Sí. Es mala con avarícia.
-Vale. Y el malvado de la máscara quiere la sangre de la virgen para resucitar a su mujer muerta, que tenía los mismos poderes.
-Sí.
-Los mismos poderes.
-Sí.
-Los mis-mos po-de-res.
-Sí.
-O sea que quiere convertirse en un Dios para volver a follarse a su mujer.
-Es un punto de vista.
-No es un punto de vista, Marcus. Es una tontería. No puedes perseguir a una virgen durante veinte años para convertirla en tu esposa muerta para que utilice unos poderes que tu hija ya tiene. Es estúpido.
-El amor más alla de la mue...
-Mis cojones en samfaina, Marcus. El tipo se la lleva a una especie de Minas de Moria y la encadena a una rueda pendiente de un acantilado para hacer un ritual que sabes que no acaban bien. Y espera, espera. Resulto que pillo a un ladronzuelo que sabe abrir cerraduras para que me meta en el castillo del malo, pero cuando me doy cuenta que no está allí, sino en la batcueva, ya han pasado quince minutos de película y ya queda menos para acabar, así que persigo al semiDios a su guarida.
-¿Tienes que ser tan sarcástico?
-Ya que la peli no tiene ni un gramo de humor, lo soy ahora. Además, no he terminado. Me enfrento al tío, que resulta que no necesitaba matar a la virgen, solo hacerle un rasguñito. Ha conseguido su objetivo. La sangre de la exvirgen ha tocado la máscara. Se pone la careta encima como si fuera un facehugger y lucho contra él.
-Sí, de eso no estoy muy convencido. He visto el diseño de la máscara y parece más un casco de los power rangers requemao que la corona de un Dios.
-Peor me lo pones. Porque aquí pone que lucho contra él de igual a igual. No tiene poderes. No tiene nada. Va diciendo que soy un Dios, que soy un Dios, bla bla bla, pero es un tipo viejo con una careta mala. Que en la de Milius el negro se convertía en una serpiente. ¡En una puta serpiente gigante!
-Tampoco hay que exagerar.
-Pero si el rubio de kárate kid fue más difícil de batir que a este palangana. ¿Y qué me dices del clímax?
-¿Qué clímax?
-¿Lo ves? No hay clímax!
-Hombre, Jason, te lo pules con una técnica que te enseñó tu padre de joven.
-Sí, como al resto de personajes de la peli. ¿Pero no ves que si no tengo ningún obstáculo no hay interés? ¿No ves que me sale todo bien a la primera?
-Sí, ya voy, mama.
-¿Marcus?
-Oye, que te tengo que dejar.
-Vale, pero prométeme que te mirarás el guión y rectificarás algo.
-Lo miraré.
-Prométemelo.
-No, en serio, que me tengo que ir.
-Vale. Nos vemos en el set, ¿cuando?
-El martes, que el lunes tengo que ir con mi madre al ginecólogo.
-De acuerdo. Pero mírate eso.
-Sí, sí. Nos vemos.
-Venga, taluego.
-Sí. Joder, mama, que estoy hablando por teléf...
-Ains.



Friday, August 19, 2011

Super 8, de JJ Abrams


El gran hype del verano. La madre de todas las nostalgias. La suma de los talentos más palomiteros de Hollywood.
Super 8, desde los primeros teasers hasta el póster final, prometía. Y mucho.

Una historia como las de los ochenta. De esas con las que flipábamos porque nos sentíamos identificados con sus protagonistas. Esos niños que vivían aventuras extraordinarias en un mundo de adultos al que empezaban a asomarse. Ese dejar atrás la infancia.

Éramos pequeños y teníamos bicicletas.

Éramos los Goonies con nuestras cabañas secretas y el mapa del tesoro. Éramos los exploradores fabricando naves espaciales. Éramos la panda de amigos que iban a buscar una cadáver... bueno, eso no me ocurrió nunca, pero ya entendeis lo que quiero decir.

Así que estaba entusiasmado y asustado con el estreno de Super 8.  Porque la mano de Spielberg es la que me ha criado cinematográficamente. Y porque JJ Abrams tiene talento para dejar su sello (esa fusión de costumbrismo tierno y sci-fi/aventuras/terror/misterio/espionaje). Las sensaciones eran positivas.

Tanto como cuando estrenaron La Cagalera de Cristal.

Y no hace falta que recuerde lo que pasó.



Los ingredientes son, pues, apetitosos: un grupo de niños que rueda una peli de zombies en super 8 y presencia un accidente ferroviario del que escapa un ****** tremendo.

Toda la primera parte del film, con ese amor por el cine más inocente, más puro, es deliciosa. Los personajes son puro cliché, pero los críos se hacen querer. Para mi gusto, le faltan chicas (solo está la protagonista y la hermana mayor del director, de aparición fugaz) y hermanos mayores (me remito al anterior paréntesis). Básicamente, no hay adolescentes. O críos o adultos. Blanco y negro. Tengo la impresión que los adolescentes daban mucho juego en este tipo de films porque no pertenecían a ninguno de los dos bandos (pro-fantasía, anti-fantasía). Querían ser mayores pero eran inocentes al mismo tiempo. Y creo que en Super 8 se ha obviado este elemento.

Luego, cuando ya aparece la parte del monstruo, la cosa se vuelve más convencional. Escenas de sustos dignas de la serie B de los ochenta, algunas gotas (muy poquitas) de paranoia de guerra fría, militares malísimos y abundantes dosis de azúcar (imaginaos Alien, imaginaos ET; juntadlo).

La película no pierde el ritmo en casi ningún momento, y las dos horas se pasan en un suspiro. Abrams se mueve cómodo aunque poco reconocible con la correa de Spielberg. Los críos están sensacionales y muy bien definidos. La película supura amor por el cine en cada uno de sus fotogramas (sobretodo en aquellos en los que la cámara se encuentra en el lugar de la pantalla, con lo que los protagonistas se convierten en espectadores, y nosotros los espectadores somos, en cierta manera, los protagonistas).

¿Por qué salgo con esta sensación de que me falta algo, entonces?

Super 8 es un facsímil. Una copia casi perfecta de un estilo de películas de hace más de veinte años. Películas que llevan dos décadas sin rodarse. Películas que nos encantaban. Un film idéntico.

El que ha cambiado en todo este tiempo, soy yo. No soy el niño de diez años que viajaba al pasado en un DeLorean. No soy el chico que luchaba contra criaturas del espacio codo a codo con unos cazarecompensas alienígenas. No vivimos en un mundo analógico, donde tus compañeros de clase me explicaban las películas antes de verlas y exageraban y creaban nuevas historias. Hemos pasado por muchas cosas: la caída del muro, el 11S, naves arder más allá de Orion, las Mama Chicho, el final de Perdidos, Mourinho...

¿Qué sentido tiene reproducir un mundo que ya no pertenece más que al terreno de los recuerdos?
Si sirve para relativizar-lo y jugar con él, como hizo Paco Plaza con su maravilloso Cuento de Navidad, perfecto. Si se trata tan solo de un ejercicio de nostalgia teledirigida a un sector muy concreto del público (aquellos que nos encontramos en los treinta), sin más intención que clonar algo que en su momento funcionó...

puede que guste, claro. Es muy entretenida.

...o puede que te haga sentir que aquel niño de diez años hace tiempo que dejó de buscar mapas del tesoro.



Friday, June 24, 2011

Resacón en Las Vegas 2, de Todd Phillips


Si no fuera porque la estructura de la película es un calco de la (magnífica) primera parte, diría que se han ido inventando el guión sobre la marcha.
Resacón 2 funciona cuanto más desmadrada se vuelve, cuanto más canalla es el giro argumental que toma. Por desgracia, la mayor parte de chistes no cuajan. Uno se ríe por acumulación, no por ingenio. Es todo demasiado previsible. Y la mayor parte de escenas tienen el mismo esquema:

-Hola. ¿Habéis visto a Teddy?
-Estaba con vosotros esta noche.
-Sí, ¿pero le habeis visto?
-Menuda una montásteis (añádese una meción a la pelea, cópula con transexuales, negocio con mafiosos, o lo que toque). 
-Eh, mirad, aquí hay una (targeta, dirección, teléfono, pista).



La película entra en un bucle que se salvaría si fuera muy gracioso. Y repito: el espectador ríe. Pero lo olvida en la siguiente escena. No hay el menor atisbo de intentar hacer funcionar un chiste más allá de su consumo inmediato.

Si cabe destacar un momento del film, sería la escena onírica en el templo con la reconstrucción parcial de la noche hecha por niños.

Así que, cambiando un tigre por un mono, un bebé por un monje budista y Las Vegas por Bangkok, y dejando de lado los gags más trash sobre la pedofília que llenaban la primera parte (con lo que el personaje de Allan pasa de enfermo sexual a subnormal), Resacón 2 es la confirmación que la fórmula se ha agotado, a pesar que hará las delícias de un tipo de público dispuesto a aplaudir un sentido del humor que linda con el torrenterismo. Incluso con ese final desubicadamente moralinero, que es el certificado de defunción de una saga que nunca debió abandonar Nevada.  




PS. Y eso que me he reído.

PS2. Acabo de recordar que, mientras veía la película, la sensación de dejà vú no venía solo porque se pareciera a Resacón en Las Vegas. Es que es muy parecida a Airbag!!!



Sunday, May 01, 2011

Thor, de Kenneth Brannagh


Quizá es problema mío, pero si te pones a inventar todo un mundo, que tenga una lógica interna, una coherencia.
Asgaard, el planeta de donde viene Thor, refugio de los Dioses nórdicos.
Vale.
¿Cuál es su principal actividad económica? Quiero decir: ¿se basan en la agricultura? ¿en la exportación? ¿tienen turismo?
Todos esos rascacielos ultramodernos que dejan a Gaudí a la altura de un bebé con un Lego. ¿Quién trabaja en ellos? ¿Existe una Seguros El Valhalla en la planta 32? ¿Hay un botones en la recepción del hotel? ¿Hay hoteles en Asgaard?

Porque vemos un mundo maravilloso con puentes que brillan, cenas frugales y estrellas a la luz del día, con seres inmortales que llevan existiendo miles de años (y que se reproducen y tienen hijos). Pero no sabemos si hay funcionarios, si hacen censos, si tienen esclavos o les va el comunismo, si existen planes quinquenales o el cultivan sus tierras con barbecho. Ni siquiera vemos sus tierras, más que unas lejanas montañas nevadas. ¿Esquían, en Asgaard? ¿O todo son nobles tratando asuntos de nobles durante toda la eternidad?



Hay otro planeta, el de los gigantes azules del frío o yo que sé. Está repleto de gigantes azules y hace mucho frío. El caso es que por lo visto están muy en guerra con los vikíngos. Una guerra como muy fuerte, muy intensa, muy de odiarse porque sí, que diría Miguel Noguera. Los nórdicos les ganan en un prólogo larguísimo e interminable (algo que ya vimos en El señor de los anillos, pero con Sauron y con más gracia) y les dejan allí, en plan derrotados. ¿Y qué hacen los gigantes azules? Lo dejan todo tal cual quedó en la derrota. Ni reconstruyen ni nada. Piedra sobre piedra, todo hecho un cisco. No se conjuran para recuperarse. No valen nada como civilización: aceptan vivir entre ruinas y sin un techo, con el frío que hace a la intemperie en ese planeta. Miles de años. Sin tele. Sin twitter. Sin una fogata. Incluso tienen un animal gigante, como un Balrog de la nieves, en la sección de ultramarinos. Lo tienen allí, congelado, en carbonita, por los siglos de los siglos. Solo los despiertan cuando los nórdicos vuelven al planeta a molestar. A esa Mallorca antártica dejada de la mano de Dios. De Anthony Hopkins en el papel de Dios.



Y claro, uno se pasa toda la película pensando en esa falta de coherencia interna. Porque el argumento no tiene más. Sabes dónde empieza y dónde acaba, quienes van a ser los malos y quienes los buenos. Y tanto da porque no hay lugar para la sorpresa, solo para el bostezo.

Porque la historia, en resumidas cuentas, es que hay un pueblecito de Nuevo Méjico donde cae un extraterrestre que quiere volver a casa. Que se tira toda la película diciendo mi casa, mi casa. Pero que en lugar de un bicho de un metro de altura de color de heces es un vikíngo rubio y cachas. Y no lo recoge un niño aficionado al ciclismo, sino una chica con un doctorado por la astrofísica. Pero al extraterrestre también le brilla una extremidad cuando se acerca a su anfitriona, aunque no lo veamos en pantalla porque ya no sería una película apta para todos los públicos.



Y representa que nos tiene que importar que:

a) un hombre de hojalata de 15 metros de altura destruya ese pueblo de Nuevo Méjico. Ese pueblo de dos mil habitantes (como se lee en un cartel) pero que cuenta con apenas una veintena de casas. Que tiene una densidad muy alta de población ahí, hacinada en medio del desierto. Mucho borracho y mucho redneck. Mucha endogamia. Pues Thor les tiene que salvar. Y nosotros debemos sentir empatía.
b) El planeta frío. Porque puede correr la misma suerte que Alderaán. Y Alderaán era el planeta natal de la princesa Leia. Lleno de gente alegre y pacífica, que no le había hecho nada al Imperio. Y se lo petaron sin concederle la gracia al espectador, sin que pudiéramos advertirles. Y en cambio tenemos que pasarnos un buen rato de metraje sufriendo por el destino de los gigantes azules. No. Por ahí no paso. 

Y el tema de los amigos de Thor. Esa banda de vividores del Valhalla. ¿Qué son? ¿A qué dedican su tiempo en Asgaard? ¿Por qué son tan paródicos? ¿Por qué parecen Power Rangers del medievo? Y quizá lo que me ha estado carcomiendo más durante todo el rato: ¿un chino? ¿un Dios nórdico chino con acento chino? Un Dios Nórdico immigrante que lleva miles de años viviendo entre ellos y aún no ha perdido el acento? ¿immigrante de dónde? ¿existe una China en Asgaard? ¿está comprando toda la deuda de un sistema económico basado en la supremacía superheroica pero que no se aguanta por ningún lado?



Claro que venden el nombre de Kenneth Brannagh y ya parece que hablemos del hijo de Shakespeare (leyendo la prensa sobre Thor, se diría que Brannagh es más Shakespeare que Shakespeare), y que esto vaya a ser una tragedia profunda, la caída de los Reyes Dioses. Y es quizá de lo peor que ha hecho la Marvel hasta el momento. Que no es un bodrio como aquella Elektra de Jennifer Gardner (worst superhero movie ever). Pero me ha aburrido muchísimo.

Claro que tampoco me hagan mucho caso. Nunca he sido un gran fan de Thor, y tenía mucha hambre en el cine mientras veía la película. Lo que me ha llevado a pensar: ¿tienen restaurantes, en Asgaard? ¿Y cines? ¿cuál es su star system? ¿los blockbusters de los Dioses Nórdicos van sobre gente normal, gente sin superpoderes?

Saturday, April 16, 2011

Código Fuente, de Duncan Jones


No voy a hacer un análisis frío. Ni puedo. Lo siento.

He salido emocionado del cine. He salido eufórico, con muchas ganas de volver a entrar y disfrutar de nuevo de la película.
Todos los que fuimos seguidores de aquella serie de televisión llamada Quantum Leap llevábamos desde su final en 1993 esperando la adaptación a la gran pantalla. Personalmente ya lo daba por perdido.
Hasta que llega Duncan Jones y hace una versión encubierta de la aventura de Sam Beckett. Encubierta pero reconocible.
De ahí a que me encuentre aturdido por la sorpresa y el placer de reencontrar ese viejo argumento en una gran, gran, gran pel·lícula.



Quizá ese es uno de los defectos que le adjudican a Jones, ¿no? El no hacer nada novedoso. El repetir fórmulas ya conocidas, realizar un cine deja vu. De Moon criticaron que era una mezcla de Solaris, 2001 y Atmósfera Cero. De Código Fuente se le achaca que combina Atrapado en el tiempo, 12 monos, Deja Vu o el ya citado Quantum Leap, por ejemplo. De hecho, tenía la sensación de estar viendo un capítulo de Twilight Zone dirigido por Hitchcock.



Pero, personalmente, Moon me encantó y Código Fuente me ha entusiasmado. Y parece que este director tiene más personalidad de la que se le quiere restar. Parece que tiene cosas a decir. Y que su mensaje no está tan lejos de aquellos Blade Runner de Scott o Almas de Metal de Crichton, por ejemplo. Jones aprovecha la sci-fi para hablar de los humanos, de aquello que nos mueve, que nos hace sentir vivos, en el pequeño lapso de tiempo que pasamos por la Tierra. Ya sean ochenta años, treinta y seis meses u ocho minutos. Tanto Moon como Código Fuente no están tan lejos como pueda parecer desde un principio.

Jake Gyllenhaal solo hace que mejorar con los años (no lo tenía difícil, es cierto), y desde Zodiac se ganó mi respeto. Aquí está impecable. Como Vera Farmiga. No puedo decir lo mismo de Michelle Monagan, pero es que su personaje tampoco da mucho más de sí. Y el único que patina es Jeffrey Wright, sobreactuado y paródico, se toma la película demasiado como una serie B (que en el fondo lo es, pero hay que disimular, por Dios).



No explicaré la historia (que ya habréis oído o leído en cualquier otro sitio) ni me extenderé mucho más. La película funciona como un reloj, un engranaje que no falla nunca, a pesar de lo que os digan sobre el final. 



Ay, el final. Tranquilos que no habrá spoilers. He leído a gente decepcionada por el final. Que si es incoherente, que si es simplón.  Pero mirároslo bien. No es lo que parece a simple vista, amigos. En realidad, simple es la palabra menos indicada, y el final es el verdadero argumento de la película, no el que aparece en las sinopsis...



Y señor Duncan Jones: gracias por esa sorpresa a los seguidores de Quantum Leap. Gracias por esa llamada teléfonica. Un millón de gracias. 



Qué ganas tenía de inyectarme una dosis de sci-fi directa al cerebro.

Saturday, April 02, 2011

Invasión a la Tierra, de Jonathan Liebesman



No sabía yo que el cuerpo de los marines estaba tan mal de vocaciones para tener que realizar un publireportage de hora y media que haga que la juventud estadounidense corra en masa a alistarse.
Básicamente, si te haces marine:


  • Podrás surfear a placer.
  • Tendrás un buffet libre de armamento a tu disposición.
  • Sabrás lo que es vivir con honor.
  • Tendrás la posibilidad de morir con honor.
  • Por tu país, ojo.
  • Lucharás contra aliens.
  • Te sabrás el nombre, grado y número de tus compañeros de corrillo.
  • Llevarás un traje molón.
  • Rescatarás niños indefensos que te querrán como a un padre.
  • Bombardearás naves extraterrestres.
  • Cuando te jubiles, podrás volver a disparar al día siguiente.
  • Abortarás invasiones del espacio exterior.
  • Salvarás a pobres immigrantes que te aplaudirán para que se vea que no es una metáfora contra los immigrantes. Es más, los immigrantes son bienvenidos en el cuerpo de marines porque es una de las pocas maneras que tienen de prosperar en USA y conseguir puestos en la administración pública, por ejemplo.


En definitiva: join us, USA needs you.



Por cierto, cuando dicen Invasión a la Tierra, "Tierra" es un eufemismo para Los Ángeles.
Me gustó bastante más Monsters, que sin toda la parafernalia iba algo más allá.
Porque esta se queda en el título. No aporta nada (NADA) al género. No hay ninguna innovación, ninguna idea nueva. Es la clásica aventura ultramilitarista de los años 50 con más efectos especiales. Un par de secuencias de acción bien resueltas (la del puente y parte del tramo final) y basta.

Jonathan Liebesman, o su guionista (me da pereza buscar quién es en el imdb) o el ejército de los Est los productores del film deberían aprender un poquito de Ridley Scott. En Black Hawk Derribado la presentación de los personajes duraba... oh, espera: no había! Prácticamente se iban a pegar tiros de buenas a primeras. Y aún así, conseguía que te acabaran importando. En Invasión a la Tierra Los Ángeles hay una introducción eterna de los personajes haciendo su vida diaria de marine (¡quiero alistarme! ¡quiero alistarme!) hasta que no llega el ataque (¡quiero alistarme ya!). Tras eso, te da exactamente igual si viven o mueren o se convierten en héroes o en mártires, porque todo es una sucesión de clichés y lugares comunes que provocan somnolencia.



Un dato: en toda la película solo hay un chascarrillo. Solo uno (y tiene que ver con la única soldado femenina y sustancias viscosas). Se toma muuuy en serio a si mismo, el film.

Un diálogo:
-Mirad si es inocente mi hijo, que al principio decía: ¿no podemos hablar con ellos?
-Con el primer disparo demostraron que no venían en son de paz.

Por una centésima parte del presupuesto de Invasión a la Tierra, se me ocurre una historia de colonizaciones alienígenas a través de, no sé, ¿eucaliptos?

PS. Por cierto, muy gracioso lo de basado en hechos reales con que venden la peli.

PS2: Me comentan que el título original es Battle: L.A. Pues eso.

Monday, March 21, 2011

Dos del oeste


Sobre Valor de Ley,






Una historia de lo más sencilla (chica que quiere vengar la muerte de su padre, un don Nadie) explicada del modo más clásico. 

De hecho, si algo se le puede achacar al film es lo costoso que resulta reconocer la personalidad de los hermanos Coen en él.
No hay reflexiones sobre la violencia, ni sobre el paso del tiempo, ni sobre los antihéroes. No es un western crepuscular.

Es una peli del oeste de las que emitían el mediodía de los sábados por televisión español durante los ochenta. Pero extraordinariamente bien hecha, con una factura técnica impecable (ahí se nota el amigo Spielberg, que produce) y unas actuaciones más que dignas (olvidad la versión doblada, que en este caso es un insulto al espectador).
Jeff Bridges se encuentra comodísimo en su personaje, y Damon no se queda atrás.




Sobre Rango,





Divertida recreación del spaghetti western en clave de animación 3D.

Visualmente epatante, la película tiene un par de inconvenientes:
Al usar todos los clichés de las pelis del oeste (no alguno: TODOS), puede que el público infantil al que va dirigida no entienda nada (y por infantil incluyo hasta los 25 años, porque dudo que haya casi nadie por debajo de esa franja de edad que haya crecido con estas películas) y se desconecte. La peli, al no ser totalmente adulta, se queda en territorio de nadie.

Esa misma acumulación de clichés y escenas reconocibles hace que el ritmo de la película se resienta. Es exactamente lo mismo que le pasó a Verbinski con Piratas del Caribe: tras un inicio espectacular y prometedor, la sucesión de set pieces hace menguar la emoción y somete al film a una sensación de “ir pasando”. Quizá con menos elementos en ella hubiera funcionado mucho mejor (el segundo tercio se resiente mucho por el bajón de ritmo producido por, paradojalmente, las muchas cosas que ocurren en pantalla).


Sin embargo, el delirio visual, la sensación de divertimento, la buena definición del protagonista y alguno de los secundarios (como el alcalde, Jake y pocos más, que esto no es Pixar) o la aparición del Espíritu del Oeste (bravo!) ya valen el precio de la entrada

Monday, December 27, 2010

Bruc, de Daniel Benmayor

El desafío ¿de quién? ¿a qué?

Iría veinte veces a ver Bruc.
Solo por el intento de una industria cinematográfica tan estancada en los desamores urbanos como la catalana de hacer algo diferente ya vale la pena el precio de la entrada.
Porque si vas a ver Bruc, quizá se atrevan a hacer más pelis así.
Y si hacen más, quizá alguna sea una gran película.
Así que si apuestas ahora por Bruc, apuestas por ampliar miras en nuestro cine. Y eso lo necesitamos si no queremos ver otra vez la historia de infidelidades y aprendizajes emocionales con que nos dormimos cada año.

El personaje de la novia: lo peor del film.

Dicho esto, Bruc es muy floja e inocente.

Tiene algunos detalles destacables de dirección y a nivel visual a veces es solvente (esa escena de la emboscada francesa en el bosque entre tinieblas, o aquella otra con las sábanas del monasterio), pero todo suena a ya visto. Es un dejà vu constante.

Y eso que me gusta la idea de adaptar la historia de Rambo con el timbaler del Bruc como action hero. La encuentro divertida y acertada. Y es una de las razones por las que fui a ver la película.

Lo malo es que donde en allí había una progresión en la tensión, una cierta épica (porque yo soy de los que reivindican Acorralado como una gran película en su género), aquí todo pasa porque son las cosas que tienen que pasar.
Es decir: ves venir de antemano cualquier punto de inflexión, cualquier muerte, cualquier diálogo, porque sabes que, según todos los clichés de este tipo de survival, existe un timing para que pasen estas cosas.
Y claro, como con Avatar, saber qué va a pasar de antemano aburre.

Si a eso le sumamos que la banda sonora no encaja en absoluto en el desarrollo de la película (momentos demasiado calmados para escenas de persecución, tono telefílmico), algo chirría.

La definición de los personajes es bastante ramplona, buenos y malos sin matices. El guión hace aguas por todas partes porque los protagonistas actuan en base a estereotipos, no a la realidad. El grupo heterogéneo de cazadores es gracioso pero inverosímil, y las interpretaciones son muy desiguales. Me quedo sobretodo con el gran Vincent Pérez y con Santi Millán, que están bastante bien. Juanjo Ballesta, pues pone esa cara de pobre niño abandonado bajo la lluvia todo el rato, igual que cuando se convierte en superhéroe (superbruc) al tercio final del film. Un tercio que estás esperando desde el minuto uno y que, cuando llega, es bastante descafeinado.

Ah, y por favor. Montserrat es un escenario precioso, pero no es necesario tanto plano aéreo cada tres minutos.

Amigos, lo dicho: id a ver Bruc. Vuestro dinero servirá para que se asuman más riesgos. Y con ellos llegarán las buenas películas.

Esperemos.


Y ahora, unas cuantas imágenes que salen en google cuando buscas Bruc: