Wednesday, March 14, 2007

The Host, de Joon- Ho Bong


Siendo simplistas, hay dos tipos de cine político: el de corbatas y el de bichos. El de salones ovales con carpesanos marcados por un top secret, de periodistas indiscretos y asesores maquiavélicos. O el de ataques de alienígenas, mutantes y ultracuerpos que ponen en peligro la raza humana, la galaxia o, lo que es peor, el american way of life.

Siento predilección por el segundo.

Siendo simplistas, entre las metáforas sobre las pelis políticas con bicho (y no me refiero a los parlamentarios), las hay de tres tipos: de ideología ambigua , de ideología marcada y de brocha gorda.

The Host pertenece a este último pedazo de género.

Y además casi no tiene monstruo.

El film del coreano no se toma en serio en ningún momento, ni en su simpsoniano planteamiento inicial, ni en el desarrollo de unos sucesos que no llevan a ningún lado. Uno podría decir que arrinconar el argumento de la aparición de un pescadito de ocho metros que se dedica a asediar a domingueros, para potenciar la trama político conspiratoria es un acierto.

Meeeck! Error.

La presunta metáfora política deviene en una historieta de trazo grueso, un mira lo que hace el gobierno para acojonar a la población que se queda en la superfície, en el apunte grotesco más que en el mecanismo del control de la paranoia.

Por planteamiento y desarrollo, The Host comparte similitudes con La guerra de los mundos del tito Steve. Y si aquella desarrollaba una trama paralela al miedo que los atentados del 11S habían ocasionado en los USA, con los trípodes extraterrestres persiguiendo a una humilde familia desestructurada, y fallaba en el final por meloso y precipitado, la cinta del coreano es lo mismo pero fallando en cada uno de los géneros que intenta asaltar. A saber:

Comedia. Es más que posible que yo no entienda el sentido del humor coreano. Pero esa panda de desarrapados propia de la cuarta parte de Torrente no hace gracia en ningún momento. Y sus gags visuales son tan graciosos como Buster Keaton escupiendo a un niño ciego. Quizá menos.

Ciencia ficción. La excusa del vertido tóxico de los americanos es tan barata como la de La divertida noche de los muertos vivientes. Luego, excepto el plano de la trepanación (gratuito y olvidado en dos minutos), no hay la sci-fi que la película requeriría. El agente amarillo (¡oh, denuncia política!) es cutre, sin más.

Bestialidad. Peter Jackson intentó humanizar al monstruo con King Kong, pero esa no era una peli de terror (aunque contuviera escenas fantásticas como el ataque de los insectos). El pez mutante de The Host, sin embargo, no es ni chicha ni limoná. Es tan ridículo como el cocodrilo de Mandíbulas, y ni mucho menos tan aterrador como los Aliens. Joder, que es un pez vulnerable a todo! Que lanzándole una lombriz ensartada en un gancho, el pescao ya pica y te lo llevas para el cesto antes de lo que tarda el protagonista en freir un calamar. El diseño es bonito, sí, y creíble, también, pero no es amenazante. Es como hacer una peli de monstruos con un golden retriever amaestrado.

Terror. Es que lo se siente al ver lo malos que son los actores coreanos.

En definitiva, de las dos horas largas que dura The Host, se salvan un par de planos bien conseguidos y cierta belleza plástica, que son absolutamente lastrados por un ritmo cercanías de RENFE, la previsibilidad de un prospecto de champú, y un contenido que intenta ser crítico y resulta ser tan duro como cualquier actuación de Barbara Streisand (de la que Yentl sí era una peli con monstruo en toda regla).

3 comments:

SisterBoy said...

Jejeje entre tu comentario y el del blog de "La cotilla y el Adan" (que me consta que visitas) habeis cuarteado la pelicula. Mi opinión sobre ella está expresada allli también

Adán said...

Se me pasó tu comentario.

Lo peor de todo es que hacen pasar la película por una brillante crítica política cuando tiene la sutileza de un puñetazo de Bud Spencer.

Y luego oigo por ahí que si Spielberg esto o lo otro con adoradores de este bodrio. Lo que hay que aguantar.

Anonymous said...

Que poca idea tienen los gallegos de cine la put* madre...
Con razón escuchan la Oreja de Van gogh...